Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.
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jueves, 4 de febrero de 2016

El Macbeth de la pérdida

"Al igual que el héroe clásico se sentía atado por su destino el hombre actual se siente atado por la sociedad, es un esclavo de todo lo que no le han permitido ser y sus ojos dictan una sola palabra: soledad" G. La buhardilla.


Justin Kurzel sería considerado en España un director novel al haber firmado sólo 3 películas, pero ha acertado con una adaptación donde el texto forma un apoyo más a la narrativa dejando que sea el todo lo que dé el sentido a la obra y no un acompañamiento. Se ha atrevido a rechazar el dictamen general sobre la obra de Shakespeare sin quitarle valor alguno, añadiendo el pensamiento que tiene el Ser Humano en el s. XXI sobre sí mismo y dando en la tecla acertada desde la intuición. La intuición con la que Shakespeare escribía sobre el hombre. 

Macbeth se nos presenta como un guerrero, experimentado capitán de las tropas del rey Duncan, recibiendo tropas supletorias para adentrarse en batalla. Las tropas son meros muchachos que seguramente no conocen el calor del lecho compartido con mujer y no sólo eso; para Macbeth son espejos del niño al que no ha tenido tiempo de llorar. Este Macbeth está roto desde el segundo 0 de la película y por eso surge envuelto en una nube naranja, es un hombre al que se le ha negado el tiempo para llorar a su hijo y consolar su matrimonio para defender a los hijos de los súbditos de Duncan y encima le envían adolescentes al combate. Sus deberes son más pesados que sus derechos y es esa ausencia de paz interior la que le convierte en el miedo. Sí, Macbeth es el MIEDO al minuto 10 de película cuando se encara y encuentra al líder enemigo impoluto, limpio mientras Macbeth va con las pinturas de guerra y con sus fluidos corporales mezclados tanto con los de sus aliados como sus enemigos, cuchillos en mano. Sólo necesita mirarlo para vencerlo. El campo de batalla es la paz en Macbeth; así se muestra con la ausencia de sonido, la ralentización de la cámara. 

Shakespeare utiliza con maestría a las brujas para darle un cariz de héroe clásico a su personaje y lo envuelve en un destino del que no puede escapar y donde mostrará la quitaesencia tanto de las virtudes como de los defectos del Hombre. Las brujas parecen acertar y se ve con posibilidades de reinar en Escocia. ¿Quién sino él merece reinar? ¿Quién sino él es el que más ha perdido por defender Escocia? Es ahí lo bonito de la ambición de Kurzel y todo su equipo, poner la pérdida por encima de la ambición. Sí Macbeth pierde un hijo y la posibilidad de llorarlo, Lady Macbeth pierde a un hijo y la posibilidad de ver que su sufrimiento es el sufrimiento de su marido tanto como lo fue su amor encarnado en ese hijo profundo perdido. Lady Macbeth no pide, exige a su marido que sea un hombre tal y como le enseñaron a ella que los hombres eran, tal y cómo había cumplido Macbeth hasta ese momento. Quiere venganza, el piadoso Duncan en su incapacidad por apagar por su propia mano sus problemas no recuerda la pérdida de este matrimonio. Para una mujer no hay nada peor que perder a un hijo sin poder hacer nada, ver como la llama del amor hecho vida se apaga sin poder hacer nada. Duncan viene para celebrar el triunfo en un momento en el que tocaba celebrar una pérdida, cuidar a su más fiel vasallo. En su inocencia es incapaz de ver la necesidad del momento, la pérdida que ha de restablecerse. Lady Macbeth empuja a su marido a algo que ella no conoce por mucha rabia que tenga. El peaje que se paga por matar un hombre es enorme, el peaje que se paga por matar a un hombre y defender una nación no trae noches de alivio y es un peaje que Lady Macbeth no conoce. 

Es la historia de un matrimonio que se pierde. Al hombre se le ha educado durante muchos siglos que es el que tiene que traer el alimento al hogar, que no tiene que mostrar sus sentimientos, que no puede llorar, que sus problemas son superiores a las fuerzas de la mujer y que no debe causarle penar contárselo, que tiene que evitarle todo el dolor posible. Macbeth necesitaba llorar, reventar y restaurar la vida del matrimonio, expresarle que la necesitaba y llevarlo a la paz. Lady Macbeth hace lo contrario y embala una insana ambición. Shakespeare en casi todos sus dramas muestra sin hacer juicio como la meritocracia es la mejor forma de democracia. Malcolm no se merece ser rey y Macbeth en lugar de esperar a que el tiempo lo corone se lanza a cumplir lo que le dicta su mujer. Total se parece a lo que le dictan otros, mata a este, trae la cabeza de este otro, vence a aquel. 

Empujar a alguien al borde de la locura al lado equivocado es un hecho que no puede deshacerse. Una vez asesinado el rey y coronado Macbeth se nos muestra la primera documentación de un estrés postraumático por una vida perdida en batallas. Se nos invita a asistir a un inmersión íntima a la locura. Lady Macbeth con su venganza saciada no puede hacer nada por rescatar a su esposo. El naranja envuelve a Macbeth tanto que hasta se lo pone en la ropa, el naranja de la batalla, el naranja que le envuelve y protege, nada entra en ese naranja. La sangre quiere sangre, Macbeth necesita luchar. Hasta ese punto podemos decir que las acciones de Macbeth son virtuosas. Duncan no ha sido capaz de sacrificar la corona por los hijos de Escocia y no ha hecho nada por entender a Macbeth. Sin embargo este se pierde no sólo al querer ver a su amigo, camarada, compatriota Banquo muerto, sino también a su hijo. En otro momento Macbeth habría entendido que todos los hijos que de la tierra de Escocia florece son sus hijos. Ahí radica la idea que Kurzel tiene sobre Shakespeare. Sí hubieran dado tiempo a Macbeth y no lanzado contra la vanidad este habría sido un buen rey. Un rey capaz de liderar tanto en la tierra como en el campo de batalla a su pueblo, de apostar su corona a cada problema y de vencerlos. Macbeth traiciona el propósito que le había sido designado. Matar a un hijo de Escocia, al de su amigo. Se traiciona a sí mismo y se pierde, es consciente de que se pierde y no es capaz de pedirle auxilio a Lady Macbeth, iría en contra de lo establecido por la sociedad-

Habitualmente Shakespeare usa a sus personajes como diferentes caras de un mismo objeto; Macduff es la otra cara de la moneda. Si tenemos a un hombre que se ha perdido la historia necesita un hombre que lo pierda todo. Si además para conseguirlo nuestro protagonista se traiciona aún más la ecuación sale perfecta. Macduff es guerrero antes que hombre como Macbeth. El crimen que se comete contra su familia nos muestra al verdadero enemigo. Malcolm le dice que lo afronte como un hombre, Macduff le increpa que para hacerlo también tiene que sentir como tal y se derrumba. El mundo no es un hogar para gente como Macbeth y Macduff. De la misma manera trata Kurzel al matrimonio Macbeth con la culpa en un encadenamiento de monólogos magníficamente montados. Ella se suicida por sus remordimientos y él tras bailar, literalmente, con la muerte y la locura busca lo que ha añorado desde el principio: la paz. Por desgracia para él su paz no son los labios de su mujer sino el campo de batalla teñido por los sesos estampados contra el suelo, con la niebla naranja rodeándole. 

La secuencia de combate es plasticidad pura, dos lados de una moneda doblándose hasta destrozarse tanto que rompen la propia moneda. Acaban solos y destrozados, nadie se atreve a tocarlos, ni a ellos ni a la espada clavada en el suelo de Macbeth. ¿Un guiño a Arturo? No tienen ese derecho. Ambos personajes lo han perdido todo por defender a los demás y a la idea de Escocia; necesitan terminar con su tormento y encontrar la paz. La película podría haber terminado en el plano cenital de ambos tendidos en el suelo pero sin yacer mientras el ejército pasa, pero Carver decía que el mejor de los finales es siempre el tercero, así que añade un montaje paralelo donde muestra la ambición de Malcolm por la corona y al hijo de Banquo todavía un niño que se acerca al cadáver de Macbeth para tomar la espada, el cielo se vuelve rojo. Macbeth a diferencia de Banquo no ha tenido la posibilidad de demostrarse como un buen padre y el hijo de Banquo a diferencia de Macbeth tiene tiempo para llorar la pérdida, crecer y ser el líder que Escocia merece. Es pura posibilidad.

Kurzel trae con un magnífico trabajo de interpretación y un rotundo golpe de mesa a Shakespeare al s. XXI con una profundidad antropológica y psicológica que atrae una dimensión más al ingente universo del dramaturgo inglés, Fassbender muestra un baile con la locura como si fuese sencillo y demuestra que su nivel medio es el 120%  y Cotillard no se queda atrás. Macbeth es eso, otra vez la historia de las posibilidades perdidas, del futuro prometedor que se convierte en infierno rojo, un reflejo de todos los hombres que no pudieron ser hombres porque les educaron para ser escudos de ideas abstractas, para ser armaduras andantes y no mostrar públicamente debilidad alguna, para resolver problemas ajenos antes que amar. Hombres que se pierden sin encontrar apoyo pero que no van a dejarse caer, hombres que se sienten solos y llamados por la noche, hombres que saben que no son hombres, pero que mueren de pie.

¡Dios salve al rey de Escocia!

PD: El Shakespeare de la pérdida y la incomunicación, me alegra que salga bien un proyecto así, es él que quería hacer.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Análisis: Nihilumbra

"Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Inclinados unos con otros
La cabeza llena de paja. ¡Pobres!" Los hombres huecos, T. S. Elliot

Nihilumbra es un videojuego de la desarrolladora BeatiFun Games. ¡Un videojuego español! Salió en IOS en junio de 2012 y no ha parado de salir en nuevos dispositivos, salvo las consolas de mesa de Sony y Microsoft, hasta mayo de 2015.

La verdad es que ha recibido críticas muy positivas y el diseño artístico me atrajo bastante; así que lo he jugado y me lo he pasado en poco tiempo, apenas 2 horas de juego real, en estos últimos días.
Nihilumbra es un juego de plataformas para un jugador dónde somos una bolita de Vacío que ha escapado de él (luego nos transformamos en un espantapájaros, ver imagen). El Vacío te persigue por una serie de escenario en los que cada uno de ellos te proporciona un color que desbloqueas y puedes utilizar para superar los desafíos.

Es genial que un juego de plataformas use la huida en lugar de la recompensa para avanzar en la historia. Estamos un poco saturados de llegar a un castillo para que una seta nos diga que nuestra princesa NO está en ese castillo. Los juegos de plataformas durante mucho tiempo han sido una aventura hacia adelante donde no te planteabas el pasado; así que Nihilumbra innova un poco en ese sentido.

Los mundos son casi los típicos de los juegos de plataformas, uno con hielo, otro con fuego, una
selva, un desierto y una ciudad. ¿Una ciudad? Sí, ya veremos el porqué. Los poderes que te dan los colores algunos ya los hemos visto en otros videojuegos lo que lo convierte todo en un poco más intuitivo. En algunas ocasiones habrá que combinarlos, en otras es casi monótono y al final ya es un poco combinaciones más largas y varias formas de conseguir superar las dificultades.






Otro punto fuerte es su galería de arte, conforme vas pasando más pantallas vas desbloqueando imágenes e información sobre cómo desarrollaron el videojuego, los monstruos, el diseño de niveles, los poderes, las combinaciones y sin tener que comprar un DLC como pasaba en el Bioshock Infinite. Los puntos de control son abundantes y ayuda a que sea un juego casual, algo a lo que poder jugar en muy poco tiempo porque en realidad no vamos a perder tiempo de juego, odio cuando me tengo que ir a mitad de un partido de Blood Bowl y no puedo guardar exactamente en ese  momento. Es el primer juego de un estudio de gente que estaba trabajando para un triple A que se canceló. Eso tiene sus cosas buenas y malas. Las buenas es que no se han rendido y han seguido adelante, han creado un juego que refleja un poco cómo se sentían ellos como empresa, un ser muy pequeño que intenta hacer algo diferente mientras escapa de una vorágine de consumismo poscapitalista. Eso está bien porque es bueno que el criterio y la visión del artista supere a la obra. Confió en que después de sacarle un buen beneficio económico al juego hagan otros y no empiecen sólo con la versión de móvil, bastante mal optimizada; todo sea dicho.

Cosas malas:

La transición entre pantallas. La idea es que cada pantalla sea como un puzzle que puedes superar de varias formas. El problema es que hay transiciones en donde el siguiente paso es un precipicio o un enemigo y el ojo humano no es lo suficientemente rápido para procesar toda la información mientras te estás cayendo al abismo o te disparan sin que sepas cómo es esa pantalla. Otra de las pegas es el narrador. La pregunta es; ¿quiénes somos mientras jugamos? Parece que es algo sencillo de responder pero no todas las veces que estamos jugando somos el personaje que controlamos, hay juegos en los que la inmersión depende de nosotros. Until Dawn es un perfecto ejemplo de esto, no es lo mismo la inmersión de Knekro que la de Alexelcapo. No hay una mejor que otra necesariamente, pero hay una inmersión, en Nihilumbra somos Born, una bola de Vacío, y estamos explorando el mundo mientras huimos del Vacío que se lo come todo a su paso. Es una huida hacia adelante en la que la respuesta a quién soy yo es la nada. El narrador nos dice cómo tendría que sentirse el jugador mientras que nosotros estamos pensando en escapar, habría sido mejor quitar la voz del narrador y que el texto sea algo interno a Born, no externo a él de esa forma igual podría haberme identificado un poco. Por último una de sus cosas malas es el final, en algún momento tendría que salir algo malo de gente que no ha trabajado antes en la industria. El creador de Meat Boy había trabajado en otras productoras antes de lanzarse a hacer el loco reventando en su medida el sistema. Estos chicos han caído en lo más sencillo, el miedo. Estaban haciendo un juego sobre como se sentían como empresa y no eran capaces de ver las posibilidades que la historia tenía.

Al final del juego, una vez has llegado a la ciudad y TODO da un giro de 180º cuando parece que el discurso es cómo los humanos nos estamos cargando el planeta sin que parezca que nos importa un bledo y se olvida un poco que estamos escapando del Vacío para luego intentar echarnos la bronca porque nosotros nos estamos cargando el mundo en nuestra fuga y al menos los humanos construyeron algo. ¡Qué hace 1 hora éramos una maldita bola que daba saltitos, por favor! He hablado con personas que se lo han pasado y cuando llegaron a ese punto algunas creían que eran una encarnación de la Muerte o la Destrucción y estaban empezando a tener conciencia de sus actos. Esto no es un juego que necesite cientos de horas como para hacer eso al más puro estilo Miyazaki. Más aún cuando ni siquiera lo haces porque esto tiene un final feliz. ¿Os acordáis cuando al principio decía que innovaba y hacía referencias a Mario? Pues al final resulta que sí que la princesa estaba en el castillo. Cuando Born, porque tú no lo decides, decida no huir y que el Vacío lo atrape resulta que el Vacío no puede hacerlo (jugad para saber el porqué). De esa forma hacen que haya una rejugabilidad con un nivel infinitamente más difícil y que convierte a este casual en un hardcore, lo cuál no es malo, pero no hacía falta que fuese contado así. Si esto hubiera sido una historia de cómo algo surgido de la nada empieza a tomar conciencia y se crease una condición alejada de la naturaleza que no debería existir, eso es Born, obsesionado en un acrecentamiento de experiencia sensorial y sentimental programado para hacerse creer que es especial cuando sólo es nada. Si esta fuese la historia del juego haría llorar de felicidad a Nic Pizzolatto, pero nuevamente los árboles no nos dejan ver el bosque.


Con esto no quiero decir que sea un mal juego y que no merezca la pena, al contrario, la merece y mucho. Lo que pasa es que podría haber sido mucho más de lo que es y nos genera un poco de miedo pensar que algo fuera de los sistemas acaba cayendo de lleno en ellos a falta de un segundo para que termine el partido. Porque cuando volvemos a tener el control resulta que el narrador intenta que nos sintamos mal porque el Vacío lo controla todo y hay que liberar al mundo, momento en el que ya nos podemos olvidar que somos Born y que pertenecemos al Vacío porque somos nosotros mismos jugando a otro juego que baila pegado al sistema.

PD: Igual los 6,99 para PC resultan un poco caros pero la mala optimización del móvil se ve arreglada con creces en PC y hasta los amigos de Mac pueden jugarlo sin sentirse infravalorados como les ocurre en las pantallas de carga del LoL. Siempre puedes esperar a que esté rebajado en Steam.

viernes, 13 de julio de 2012

Unamuno

Universidad de Salamanca, la Legión Española el 12 de octubre de 1936 en el paraninfo con motivo de la celebración de la Fiesta de la Raza. El General José Millán-Astray hace un discurso atacando a las Vascongadas y Cataluña calificando a estas regiones como "cánceres en el cuerpo de la nación. Elfascismo, que es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos. "
Alguien grita entonces, desde algún lugar del paraninfo, el famoso lema "¡Viva la muerte!". Millán-Astray responde con "España una grande y libre"
Miguel de Unamuno, que presidía la mesa, se levanta lentamente y dice: "Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo , dice Unamuno señalando al obispo de Salamanca-, lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor."
En ese momento Millán-Astray exclama irritado "Muera la intelectualidad traidora", "Viva la muerte"
Miguel de Unamuno, sin amedrentarse, continúa: "Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."

martes, 15 de mayo de 2012

Un honesto deseo de futuro


"Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro". Edgar Allan Poe (1809-1849)


Hoy he estado leyendo a una escritora bastante poco conocida por el público en general, Francis Sargent Osgood. Y como todo autor poco conocido tienes que llegar de alguna manera a su obra. Su descubrimiento para mí es sencillo: También fue famosa por sus intercambios poéticos con Edgar Allan Poe. Y no sólo fueron intercambios poéticos. Todo empezó con una crítica de Poe en una conferencia. El bostoniano le declaraba un gran futuro. Ella, también bostoniana le envió una carta diciéndole "es conocido como el crítico más duro del momento" lo que significaba que el elogio la había impresionado profundamente. 

Se conocieron en 1845 cuando Virginia, la mujer de Poe, sufría un avanzado estado de tuberculosis y Frances estaba separada, que no divorciada, de su marido, un desconocido pintor y muy conocido promiscuo. Virginia aceptaba la relación que tenía Poe con Frances, es posible que en su estado y conociendo a su primo quisiera que alguien lo cuidase y amase. Para Poe, Frances era un calmante. Sólo para impresionarla dejó el alcohol. Pero no todo era una cristal rosado, muchos criticaron esa "relación" difamándoles; y como las historias ficticias en la realidad esto terminó destrozando a la pareja. La también poetisa Elizabeth F. Ellet, cuyo afecto había despreciado el escritor, difundió rumores sobre los dos, llegando a comentar a Virginia las presuntas faltas cometidas. Ellet sugirió incluso que el tercer hijo de Osgood, Fanny Fay, no era de su marido, sino de Poe. Osgood, en un intento de preservar su honor, envió a Margaret Fuller y Anne Lynch para pedir a Poe que le devolviese las cartas que le había escrito a fin de destruirlas. En julio de 1846 el marido de Osgood exigió a Ellet que pidiera disculpas a su esposa, si quería evitar ser demandada por difamación. Ellet respondió en una carta retractándose de sus declaraciones y culpando de todo a Poe y a su esposa Virginia. Desde 1847, Osgood y Poe no volvieron a relacionarse.

El 3 de octubre de 1849 fue encontrado un borracho con evidentes síntomas de delirium tremens por las calles de Baltimore, ese borracho era Poe. Murió el 7 de octubre, no tuvo ningún momento de lucidez durante esos días. Dos días después de la muerte de Poe, apareció un obituario firmado por un tal "Ludwig", que luego se reveló era realmente el crítico y antologista Rufus Wilmot Griswold. Griswold, quien más tarde se convirtió en el albacea literario efectivo de las obras de Poe, fue realmente uno de sus rivales literarios, y quien posteriormente publicó su primera biografía completa, retratándolo como un depravado, un borracho y un loco turbado por las drogas, y llegando incluso a falsificar cartas del poeta como evidencia de ello. Se cree que gran parte de la evidencia utilizada para construir esta imagen fue forjada por Griswold, y a pesar de que muchos amigos de Poe lo denunciaron, ésta fue la interpretación que tuvo un impacto más duradero.
Frances volvió con su infiel esposo en 1947, ya empezaba a padecer la tuberculosis que se la llevaría, él la volvió a abandonar y solo regresó cuando su estado era crítico. Murió un año después que Poe, el 12 de mayo de 1850. 

Esas cartas que Poe no quiso devolver para salvarlas del fuego me han inspirado. El fuego que no quema salvando del fuego que acaba con lo que debería ser eterno. Ahí va mi pastelada:

¿Anhelas que te amen?
No pierdas tu gracia,
ni tu forma de sentir
porque aquellos que anhelen
tu sonrisa para vivir
te querrán por tu ser,
por tu forma sutil.
Por aquello que has de ser
te admirarán sin fin
y la espera para mí
será un gozoso...deber.


lunes, 26 de marzo de 2012

Perdición

El mundo avanza hacia ella.

¿Cómo decirte algo nuevo si hablo de algo viejo?
La gente dice que ya no tienes fuego,
que tu corazón es un puñado de brasas.
Yo sé que nunca dudaste de esto,
de que nunca quemarías ni un espejo.
No te puedo ayudar a dar ese paso;
soy el Ángel de la Melancolía,
antes de nacer me pintó Durero.

La gente piensa que darás un salto,
que solo conoces un montón de camas.
Los dos sabemos que no es mentira,
es mejor que vivir en un mundo de maravilla.
La gente tiene razón
no es moderno amar a una persona lista.
Yo bebo vino y el resto cerveza;
debe ser una metáfora de la soledad.

¿Cómo decírtelo sin palabras?
Cada vez que estoy más cerca
es cuando más me alejo.
Si pasaramos de la gente...
Me siento tan solo;
la soledad es la muerte.

lunes, 19 de marzo de 2012

La llamada de La Muerte

That is not dead which can eternal lie,
And with strange aeons even death may die.

La pérdida de la sensibilidad es uno de los procesos más fascinantes que le puede pasar a un ser humano en vida. Comienza con un dolor envolvente, un dolor que te provoca, un dolor que espera que le hagas daño, que lo quieras destruir. Puedes usar medicamentos, puedes intentar detener el avance con las azucaradas hadas verdes, o incluso clavarte utensilios hasta que empieces a sangrar. Da igual todo lo que hagas, tanto si intentas destruirlo como si intentas huir, el dolor permanecerá ahí, siempre provocándote.

Más tarde; una vez uno ha aceptado ese dolor como el más íntimo de sus amigos, se inicia un proceso crónico, el dolor nunca te abandona, lo que si escapa de tu cuerpo es la facultad de percibir. Primero es el frío, cuando hace frío el dolor se recrudece, después el calor, más tarde el contacto con superficies ásperas, y cuando crees que nada más puede volatizarse no sientes lo que tocas. Bien puede ser las brasas de una hoguera o el cabello suave de una mujer, el caso es que NO SIENTES NADA. Nunca más.

Así estaba yo esta mañana, con grandes dificultades para levantar la taza de café con mi mano izquierda, soy una zurda conversa, sin darme cuenta de que está ardía. Al cambiarla de mano no tuve remedio que dejarme llevar por mis más básicos instintos haciendo soltar la taza. No me importó mucho. Es lo que tiene la insensibilidad del cuerpo, que se expande por un último sentimiento de empatía a la mente. Me servía de excusa para explicar porque estaba solo, completamente solo en el mundo.

Tampoco era muy agradable a la vista, ni una buena compañía. No contaba con un trabajo muy remunerado, ni ostentaba un cargo de poder, tenía todas las disposiciones necesarias para acabar en un burdel cada viernes noche. Pero tampoco iba a los burdeles, ni los viernes, ni ningún otro día de la semana. Mi vida no parecía tener sentido, y por más que lo intentase no vislumbraba porque estaba aún ahí. 

Pasaba el tiempo libre leyendo. Leía mucho, al principio historias de aventuras, piratas, vaqueros, guerreros, pero enseguida me aburrieron, todos contaban con un personaje femenino para seguir adelante a pesar de sus obstáculos. Luego me pase a las novelas policíacas y de espías, donde la muerte parecía reinar, pero ahí también estaban esos dichosos personajes femeninos que tarde o temprano hacían al protagonista plantearse cambiar el riesgo por una agradable familia. Finalmente leí novelas y relatos de terror. Solo las personas que no esperan nada del mundo pueden describir con una facilidad innata el sufrimiento. Anonadada por sus historias, por la facilidad que tenían sus protagonistas de sufrir, y, sobretodo por aquella historia donde un hombre mataba a su esposa y la emparedaba en el sótano. Todo eso me era de un nivel de agrado supremo.
Leía en aquellos momentos un libro escrito por un loco poeta yemení de la época de los Omeyas. El libro se titulaba Al Azif. Llevaba enfrascado toda la noche leyendo, y no era consciente de que llamaban a la puerta. Cuando me ví librado de mi ensoñación escuché, por fin, los golpes de la puerta. Al abrir supé de inmediato que era La Muerte la que llamaba. No llevaba toda esa simbología que le han ido atribuyendo con el tiempo. Era un tipo normal, o quizá una tipa. La cara era inexpresiva, blanca, blanca, una alba cara, sin color, sin matiz, sin vida. Fuí cortés y le invité a pasar.
Una no tiene mucho que decir a las personas, y aún menos a La Muerte. No esperaba oportunidad alguna, hasta que empezó a hablar.
  • Tú tiempo ha llegado, no quiero lamentos ni intentos de fuga, estoy dispuesto a jugar contigo una partida a lo que quieras.
Su voz era profunda, muy sonora a pesar de que no había separado los labios.
  • Supongo que no tendrá reparos en jugar una partida de ajedrez- le respondí.
Acto seguido aperecieron ante nosotros una mesa, dos sillas, un tablero de ajedrez con todas las piezas dispuestas en su sitio y un reloj de arena.
    • El visitante juega con negras- dijo.
No iba a llevarle la contraria. Estaba fascinado por una visita así porque de normal no acudía nadie a visitarme. Incluso le ofrecí un refrigerio para tomar durante la partida. Al rechazar la propuesta supusé que en realidad sí tenía prisa y yo no quería ser un estorbo. Por fin me sentía realizada con el universo, por fin servía de algo en el mundo. Quería ganar aquella partida a sabiendas de que mi adversario habría perfeccionado todas las técnicas posibles, e incluso usado algunas que jamás han sido vistas dos veces en este mundo.
Superior a mí en todos los sentidos empezó a ganar terreno con facilidad. Mientras que yo pensaba, me detenía, calculaba y hacía balance de su posible jugada, La Muerte no tardaba en volver a girar el reloj de arena. No estaba en una posición en la que fuese a ganar. Me astraje de la partida, mi mente voló, voló, pero no fue a parar a buenos recuerdos, fue a la noche anterior, cuando yo estaba mirando al firmamento, y veía el estelar concierto de luces parpadeantes, de luces que podían estar muertas pero aún las percibía, de tiempo distintos hablando a la vez, y yo era menudo, era la partícula más insignificante. Una mota momentánea de polvo viajando a miles de kilómetros ante la inmensidad del universo en expansión. Insignificante en todos los áspectos, un perdedor en todos los ámbitos, un don nadie en la vida, y un don polvo en la muerte. Incluso yo podía perder la última partida a ajedrez. 

Así que, para mí empezaba otra partida, la partida que podía perder más fácil que ganar, la partida de los nacidos para perder, de los que viven sin sentir, pero a diferencia de todos estos yo no tuve miedo, luché, perdí y acepté como una amiga, una hermana, una madre, una hija, una compañera, una camarada, una amante, una mujer al dolor que me volvía a subir en ese preciso momento a la cabeza. Mi mente se separó de mi propia mente, y como en un sueño dentro de un sueño las barreras se derrumbaron. Una mente hacía el amor con el dolor, dejando que fuese el alma la que soportase el sufrimiento, y la otra jugaba al ajedrez con una rapidez asombrosa.

Solo necesitaba un ataque, un movimiento que desestabilizase todo y que me diese la oportunidad, la única que me merecía en este tiempo, para aceptar lo que soy. Uno no puede luchar contra su propia naturaleza, ella siempre reside en nosotros, oculta como un virus letal en lo más profundo de nuestras entrañas. La encontré, claro que la encontré, y no dudé en explotarla. El “Árabe Loco” lo había predicho y yo solo me limité a añadirle una verdad indudable, había ganado.
  • No está muerto lo que puede yacer eternamente, y con extraños eones incluso la muerte puede morir. Jaque mate.
La Muerte no cambió el semblante, seguía blanca, alba, sin color, sin matiz, sin vida. Un alma debía escapar y un alma escapó de la estancia, el único ánima de la habitación, puesto que las almas destrozadas pueden haberse muerto y evadido del cuerpo sin causar su destrucción. Me levanté, no me importaba que ahí se quedase, no iba a percibir nada desagradable por la nariz o los ojos. Comencé a reír, y aún, a punto de terminar de escribir este relato sigo riendo al ver mi salón.
La Muerte había muerto.