Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.

martes, 4 de septiembre de 2012

El buen mago

El mago agarra su chistera y ve un papel pegado dentro que decía "Eres feo"; hace una muesca que para los espectadores es una sonrisa de supremacía y saca un conejo de la chistera. ¡Magia! ¿Para qué estaba el papel? El papel forma parte del espectáculo, el papel está colocado de forma deliberada por el mago. El mago se burla de sí mismo para dirigir su pensamiento y, a la vez, engatusar al público.
Todos saben que es un truco, un engaño visual, que hay una trampa, ingenio, triquiñuela, intriga, que es algo irreal pero en ese momento parece algo fantástico, sublime, REAL. El buen mago termina la función y se marcha; ya ha hecho su trabajo y lo ama, ha hecho lo que necesita y no lo alarga. Corrige, es decir, acorta.
El mago de televisión saca la magia a la calle, tiene contacto con el espectador, repite el truco y lo repite y lo repite y lo repite y lo repite hasta que desvela el truco. Lo despoja de todo aliento vital que pudiera tener este. El buen mago sabe mantener la distancia; si eres capaz de robar el diario de un asombroso mago descubrirás que no cuentas con las aptitudes suficientes para leerlo. Está encriptado. El diario es su alma; ahí están todos los trucos, engaños visuales, trampas, ingenios, triquiñuelas, intrigas. Nadie puede poseer una opción a resolver el enigma; entre bastidores las cosas son feas y sucias, mientras el público ve algo que lo distrae del mundo y le parece maravilloso. 


Todo gran espectáculo de magia consta de 3 partes. La presentación. El mago como comunicador necesita captar la atención del público. De ahí que se ponga un traje o lleve unos lustrosos zapatos. Con eso no sólo consigue centrar la atención en sí mismo, imposibilita que la gente centre la atención en sus manos; las libera. Entonces coge algo aparentemente normal, sin ninguna capacidad. La segunda parte es La actuación. El mago transforma lo que aparentemente es vulgar en algo extraordinario. Intentas averiguar el secreto, pero no puedes. Usa frases cortas. Breves. Dos palabras. El tercer acto es el más largo es El prestigio. Lo imposible se convierte en posible pues el mago revierte ante la mirada atónita de todos aquello que haya hecho. El público ha visto algo que jamás había podido imaginar. Ese hombre consigue hacer lo que otros magos pretenden y no logran. Los aplausos estallan. El buen mago corta los aplausos porque lo verdaderamente para él ha ocurrido mucho antes, nada más empezar. Él va al camerino y se quita su bonito traje, o americana a rayas, y sus lustrosos zapatos. Se viste con ropas corrientes y hace una vida corriente. Puede estar en cualquier lugar y pasar desapercibido pero en su fuero interior hay un único pensamiento. Se trata de un truco, un engaño visual, una trampa, ingenio, triquiñuela, intriga. El nuevo espectáculo. El sacrificio que hará para que todo el mundo se quede perplejo. El mago excepcional sabe que lo verdaderamente importante ocurre cuando logra captar la atención del público y atraerlos a donde él quiera. No quiere llamar la atención, sino captar la atención. Y les roba el tiempo. 


¡ABRACADABRA!