Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Democracia, ¿qué democracia?

Me doy un baño de democracia y soy diferente,
me gustas porque estás como ausente,
pero un día cada cuatro años
te sueltas la melena y te olvidas de ser decente,
te abres de urnas y decido un par de escaños.

Vas de justa, libre y conciliadora,
de dar oportunidades a todas las personas
y junto con la justicia, tu hermana,
que debió disgustar a papá y salir lesbiana
ves los sábados en el sofá La Noria.

Tú, que votos seleccionas,
no es lo mismo ser puta en Barcelona,
que ser votante en la fantasmal Soria,
por no mencionar el adjetivo tenue
que practican hoy los seres libres de Teruel.

Entre pipistas y soeces,
nacionalistas y otros indignados,
desunidos y otras memeces,
no es difícil saber que te están timando.

Mejor seguimos con la cuestión electoral,
pues si nos metemos en otro cenagal
como es el de la cuestión sexual,
ni IU sabe de que hablar.

Peor resultaría meterse con las drogas,
no tendríamos suficientes balsas
para meter a tanto pirata,
volvamos a hablar de otra nimia cosa.

Esos jóvenes postmodernos, ¡que cruz!
si tuviese que seguir su luz,
me quedaría no solo destellado
sino que además desdentado,
me pegaría de bruces
con el primer abedul.

No contento con destrozarme el poema,
ni con que los medios le laman el culo,
sigue esclavizando el sistema,
me da miedo el que no haya otro Murrow.

Zapatero no es Godoy,
ni aquel invierno, ni de coña, el de hoy.
Cambiaremos a la derecha,
porque estamos cansados de tanta izquierda
y aunque el mundo sea redondo
nadie ha divisado el centro.

Ya me veo cuatro años de burlas,
así que mañana haré un requiebro
y tiraré mis deberes y derechos
a un recipiente de plástico transparente,
al que nuestros queridos representantes
tan honestos nombran: las urnas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Perdiste tu tiempo

Veo mis redes sociales, lo que pongo, lo que ponen mis amigos. Me dan ganas de acabar con todo. De decir "hasta aquí hemos llegado" o "es hora de vender cara la piel". Las redes sociales son más que un espejo, son un retrato, un retrato sin bandera pero con un pasado, un lienzo donde aparece nuestro Dorian Gray. Y lo puede ver todo el mundo. Lo puedes ver tú, y no sentir nada. Somos peor que la propia historia.
He llegado a ese punto porque iba a lo mío. Estaba escribiendo sobre el amor, el tiempo, la soledad y todo ese puñado de fértiles temas. Y veo lo que veo, o lo que no debería ver. Pero está ahí, a la vista de cualquier memo con un ratón. Comentario nada claro, que alienta si se ve de un punto de vista y destroza sentimientos desde otro ángulo. Hermoso donde los haya, y destructor si se sabe lo que yo sé. Sé mucho y me callo más dijo un día alguien. Pero también dice que sabe bien poco. En está ocasión da igual saber o no saber. No es coincidencia que varios de mis personajes mencionen la siguiente frase: "Los sentimientos son un arma de doble filo."
¿Qué pasa? ¿Escondes mucho? Pues puedes perder más. La muerte es perder el tiempo. Si tienes algo que decir dilo. Si algo quema tu interior no esperes a que se convierta en cenizas. Las cenizas son fuegos mal apagados. Y nunca pongas lo que pones ahí a la vista. No digas que tienes miedo a que te hagan daño y luego pongas tu corazón en tu muro/tablón.
Él que dice "Es hora de revindicar la cobardía" se equivoca. No hay lugar poco romántico si las palabras son adecuadas. El papel es vuestro. La escena es vuestra. Y el tiempo pasa. Tic, tac, tic, tac. ¿Tenéis miedo al rechazo? Decidme quién no lo tiene. Yo en las puertas de Tannhäuser, también he tenido miedo. También he tenido miedo en los abruptos acantilados de la ciudad de Cristal. Y cuando te di la oportunidad también tuve miedo. Pero el valiente es aquel que supera el miedo. La gravedad se hizo para levantarse envuelto de sangre y seguir avanzando.
Y si te callas lo que piensas, sientes o padeces y no estás de acuerdo con lo dicho aquí te respeto. Pero el tiempo es limitado y tú frágil, y lo escrito perdura. Siempre. Lo que dices y escuchas afecta a tus decisiones y tus decisiones tienen consecuencias a menudo imprevisibles. No es cuestión de no decir y hacer nada para no afectar nada. ¿Véis lo que nos ocurre por maquinar para controlar nuetros pequeños mundos? ¿Véis lo que ocurre por mentiros y mentirnos?
Pues llegará el día en el que vendré a separar vuestros cuerpos finitos del tiempo ilimitado. Mi espada de fuego resplandecerá y ante las súplicas de prorrogación responderé así: "Perdiste tu tiempo."