Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.
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lunes, 25 de marzo de 2013

De teatro, críticas y amigos en el extranjero

Bueno, se ha terminado el año teatral universitario en cuanto a actuaciones se refiere. Ha sido un buen año. Visto en perspectiva debí haber entrado un año antes y no creer que podía hacer algo grande con otra gente. Eso o que en el instituto no hubiesen dado por terminada la actividad teatral. En cualquier caso el año sabático no vino nada bien; cierto que vi mucho teatro y que intenté hacer cosas chachis en otras áreas, pero  el teatro es especial. Y lo es un poco más si aprendes de María Jesús Jódar. Ya en el teatro del instituto me lo pasaba pipa. Después de un año de andar luchando el reencontrarme con el teatro, dónde hay menos problemas porque la gente sí que trabaja, pues me ha sentido bien. Espero que el año siguiente sea mejor.

Y es que el año ya empezaba bien. Cuando en el Festival Alternatif me encontraba con María Jesús. Participaba en un corto. Los que pudieron ir y se lo perdieron allá ellos. Yo estaba un poco oxidado, pero poco a poco el engranaje ha vuelto al funcionamiento normal y el recuerdo de la crítica. La crítica si va dirigida hacia uno no se respeta o no respeta. Se acepta o no acepta. El no y el sí rotundos sirven para muy poco. Esas críticas están ahí y cada año estarán, lo importante es pasar de las que no dicen nada y centrarse en las que contienen peros, cosas buenas y malas. Cosas a tener en cuenta.

Luego a las Actividades Culturales va quien va. No voy a repetir lo que pienso porque ya lo saben todos y en el fondo soy un pedazo de pan (porque la que podía haber metido no entra en los anales). 

Lo que quería tratar es de Flashes, aquel corto cuya idea surgió más o menos hace un año para tapar huecos. Conseguí una copia y el otro día con tiempo lo subí. Os lo pongo amables lectores. Al verlo me ha gustado y he estado hablando con Steve que ahora está trabajando en Dinamarca o Suecia, en algún país de esos. Hemos estado hablando de los buenos recuerdos que un año después tenemos sobre esta cosa tan pequeña. Es cierto que ya hemos trabajado juntos en alguna cosa, no en vano me premió en la fiesta de BTE. Por separado nos va bien y medianamente juntos podemos hacer cositas como Flashes. Así que supongo que haremos algo que para otros se hace extraño. Trabajar.

PD: El peor abandono es el que se hace uno mismo.

lunes, 11 de febrero de 2013

Fiestas, premios y videoclips

La verdad es que iba a la fiesta de cumpleaños de Steve con cierta duda de si sería algo digno de recordar u otra cosa más que olvidar. Me alegro que fuese todo de lo primero y nada de lo segundo. Fue una oportunidad de ver caras amigas que algunas falsas circunstancias habían separado; echar unas risas, cervezas, sacar la verdad a la luz y DIVERTIRNOS. Notaba un poco el buen aroma de esto.

El caso es que cuando Steve se lo monta se lo monta bien. Ha tirado de lecciones aprendidas y eso se nota en el cambio estos últimos meses de su trabajo. Les dejo el último corto del cual yo eché una mano como equipo técnico.



La noche dejaba muchas más sorpresas. La primera que me premiasen por mi trabajo desde una productora  en la que no estoy dentro. Mil gracias por un detalle totalmente innecesario pero de gran valor. 

Por otro lado el domingo terminamos de rodar las últimas secuencias del videoclip que Velum Producciones le hace al grupo Demalagana. Teníamos ya ganas de terminarlo y la verdad es que el último día no ha podido ser mejor a pesar de la lluvia. Oneka, la niña, era todo un placer verla, llenaba de alegría. ¡Qué listos vienen estos niños de hoy en día! 
Os dejo unas fotos de lo que tod@s hemos hecho hoy. Como se ve el trabajo ha sido más que satisfactorio, se trabaja con muchas ganas e ilusión con estas personas. Gracias por la tarde equipo.







PD: Me parece que desde septiembre del 2011 aprendimos de nuestros errores, de las cosas que hicimos mal, algunas por simple ignorancia y otras por orgullo. Y lo más importante, cargamos con las responsabilidades.

jueves, 7 de junio de 2012

La mesa de los locos soñadores

Hoy algo me ronda por la mente y me impide cumplir mis obligaciones. Creo que el S. XXI está empezando a tomar la forma del siglo de la falsedad. Ya no nos enamoramos sino que sufrimos atracciones hormonales, llamamos a los errores experiencia, ya no nos comunicamos sino que nos tuiteamos, ya no hay perdón sino una prorroga pasional, las manos ya no tocan otras manos y en lugar de enfrentarnos a nuestros problemas rehuimos a eso para criticar a otras personas. Y oigan, eso no me parece.
Creo en el esfuerzo. Pero en el esfuerzo de verdad y no en el esfuerzo de última hora por cumplir y quedar bien. También creo que si no te esfuerzas, si no haces algo, aunque ese algo sea cometer un error, sólo puedes esperar a tener suerte. Mirando a la calle no veo eso, no veo que el esfuerzo sea recompensado, al contrario, veo demasiados desconsolados. Ahora pienso en concreto, sueños, personas, proyectos, ilusiones y gente que intenta mermarlas. Porque da igual tu posición, cuando te lanzas a la búsqueda de ese algo siempre hay personas que intentan destruirte. ¿Por qué? Porque ellos no tienen el valor suficiente para hacer lo que tú haces, porque viven esperando golpes de suerte. Porque la autocrítica no tiene cabida en este país. Apenas hay gente que lo haga.
Estoy recordando conversaciones de personas que me criticaban algún comportamiento o objetivo al que costaba llegar y simplemente ell@s habían hecho todo lo que podían y todo lo habían hecho bien. Existe esa gente. Y ahí te quedas tú con cara de ñandú sabiendo que siempre se puede hacer algo más y algo mejor, que siempre cometes pequeños errores y lo que haces es que tus aciertos se vean más que tus errores. Y te toca tragar otra tempestuosa crítica que muchas veces no solo no mereces sino que se la debería dar a sí mismo la otra persona.
Pienso en esas personas que no sólo tienen proyectos, sino que los intentan llevar a cabo. Muchas veces apenas les conozco, pero les sigo desde la oscuridad que me proporciona sentarme en la mesa más alejada del bar. Estás ahí cuando eres necesario y no como muchas otras personas que solo están ahí cuando las cosas van bien. ¿A cuántas personas has ido abandonando a lo largo de un año? Esas personas lo hacen para sentirse cómodas. ¿Pero cómodas en qué, en la falsedad?
Yo me emociono cada vez que alguien se acerca y me dice que ha visto algún vídeo, me sigue por la radio, ha leído cualquier cosa escrita por mi puño. Me alegro, y me alegro sean las 12 como las 02. Me alegro aunque esa semana haya dormido una mierda. Y por eso no me gustan esas personas cercanas que muchas veces impiden a otras personas que te digan algo. Forman como camaradas de emociones y sentimientos que tú has causado en otras personas pero que nunca vas a poder saber porque, sencillamente, a otras personas les parece que no te mereces, que en realidad no eres mejor que ellos aunque ellos se pasen más tiempo de fiesta en fiesta que trabajando. Porque hoy en día hasta conseguir una sala para ensayar conlleva hacer gestiones.
Muchas veces no se reconoce tu trabajo, pasa más a menudo en la realización, porque el hecho de estar detrás, dirigir a una orquesta de personas se diluye con lo que se ve. O porque en lugar de poner quien ha sido el encargado de la fotografía te ponen como colaboración. Colaboración, muy bien, pero, ¿en qué? Igual es justo lo que sobresale.
Me apena saber que siempre habrá ese tipo de gente, gente del mínimo esfuerzo, del vamos a preparar esto para mañana te llamo pero no sólo no tengo nada preparado sino que espero que me lo prepares tú. Y también me alegra saber que siempre hay personas que siguen de cerca tus progresos por pequeños que estos sean, que hacen un poco como tú, escondidos en la oscuridad de la última mesa te observan entre bocanada y bocanada a la pipa. Al final te acabas rodeando de esas personas y acabas haciendo cosas con esas personas y en cuánto al resto, pues terminan siendo tu Rufus Wilmot.

PD: Siento expresarme tan mal.