Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.

martes, 27 de diciembre de 2011

La ardilla que cruzó España

Dicen que una ardilla podía cruzar antiguamente la península Ibérica sin bajarse de un árbol. Solo puedo confiar en lo que me dicen los expertos en esa materia pero una cosa es más que segura. Una ardilla puede cruzar España sin bajarse de la cabeza de un tonto. Eso y que hay más idiotas que botellines en este país.
Pondré como ejemplo a contrastar dos periódicos, o mejor dicho, un panfleto y un periódico. El primero es Público. Público es una mala publicación, no lo vamos a negar, se les nota tanto el plumero como a los de Intereconomía (Ya me centraré otro día en Intereconomía).
Hoy me centro en Público y en lo malos y sectarios que son, porque no son de izquierdas, porque eso no es la izquierda. Se salvan cuatro de los que escriben las columnas y las pobres hojas que no tienen la culpa de que las ensucien quienes las ensucian. Yo me meto en la web de dicho medio y clico en España, lo que son noticias nacionales. Me meto en Memoria pública y tengo que ir al baño. "El sumario de la causa del juez Baltasar Garzón contra el franquismo". Les juro que me echa para atrás. ¿Quieren saber cómo fue la guerra, cómo murieron la gran parte de quienes murieron? Lean Por quién doblan las campanas y nos olvidamos de Garzón.
Sigo dándole al ratón, ahora voy a Maltrato animal y me encuentro con esta "noticia", doy por hecho que conocen mi ateísmo. De esta noticia hay que leer muy bien las comillas, muy atentamente. Oigan, si esto es noticia no sé que hacemos estudiando 4 años. Meteros en lo que queráis, la mayoría huele peor que una pelea con moteros en la ruta 66.
Pero el premio se lo lleva esta, por la mentira y las inexactitudes que NO DEBEN permitirse en alguien que nos cuenta la realidad.
Empieza ya de puto culo. Ni Papa ni vello púbico. Los primeros cristianos asentados en Roma celebraban sus actos en las fiestas paganas. Siguiendo, creo que si eres ateo te trae sin cuidado que se sepa cuando nació verdaderamente Jesús etc. Los que me empiecen a hablar de El Código Da Vinci que se lean el Evangelio escrito por Juan y los cuadros que se titulan la última cena de la época de Da Vinci. Siguen sin estar contentos llaman a la fiesta pagana "vencimiento de la luz a las sombras". El tipo o tipa que escribió la basura o el basuro tiene un nivel de inteligencia pésimo, por detrás de la mosca cojonera. Júpiter, Zeus, Ra, el dios, DIOS del sol. Que se llame pagana no quiere decir que no tenga nada que ver con religiones, al contrario, bailarán más dioses alrededor de esta. Pero seguimos.  "El país entero se moviliza, pero ya hay muy poca gente que lo celebre en el ámbito religioso", concluye Mercado.
Aclaremos que Francisco Mercado es presidente de una sociedad llamada Europa Laica. A mí este señor no me representa, yo no elegí a este susodicho y menos a alguien tan mal informado. Olvidamos el dinero que el Estado da a varias asociaciones todos los años, no vaya a ser que recortemos en eso y no en Educación y Sanidad. Eso de que estamos movilizados, que poca gente lo celebra en el ámbito religioso. Poca gente lo celebra sin ser tan blasfemo a la inteligencia como usted, y se lo dice la persona que en la manifestación del 15-O en Pamplona empezó a gritar aquello de "¿Dónde está la juventud del Papa?", me perdonen mis amigos católicos practicantes. Habla del consumismo de la fiesta, algo que no tiene que ver con la religión o falta de esta y sigue por este camino hasta el punto final. Críticos que usan sus Iphone para clamar y rasgarse las vestiduras. Gente dice que no celebra la fiesta pero se la coge. No me tome usted el pelo de la cabeza.
Personalmente, me asusta el matiz a Rebelión en la granja que se está tomando últimamente en el mundo. "Todos los animales son iguales, pero hay algunos animales más iguales que otros".
Absurdo, estúpido, falto de esfuerzo, degradante para con la inteligencia, con fuentes que no son fiables, sin referencias, doctrinario. Son ganas de matar a dios para imponer otro culto. Resumiendo el tema de Navidad. Existen dos tipos de personas durante estas fechas, los hay que no se quejan y disfrutan y están los que se quejan y disfrutan de ella como cabrones. Creo que la ardilla también cruza este país sin bajarse de la hipocresía.
Los futuros periodistas deberían manifestarse contra estos tipos, degradan la profesión que algunos amamos, y a la que algunos se van a dedicar. Y les pongo como ejemplo ADN. Un periódico donde abundan periodistas jóvenes, con talento y ganas. Un periódico que hace unos días editó su último número. Se pierde ADN como otros muchos buenos medios. Observen la diferencia entre Público y la última editorial de ADN y comenten, juzgen como crean correcto.
Y para rematar el centro y ganar a la URSS la Eurocopa, pueden verse la película Clara Campoamor, la mujer olvidada y se fijan en el personaje que interpreta Antonio De La Torre. Los periódicos no pueden ser la técnica de lavado de cerebro de algunos mediocres, barones socialistas o empresarios sin escrupulos populares. Le deseo un buen viaje a la ardilla, de todo corazón.
PD: Seguro que hay muchas cosas que dejo de contar o no me extiendo tanto como quisiera, pero me veo obligado a no matarlos por leer esto, pueden enviarme correos o dejar comentarios, los leo todos. Gracias por su comprensión y tiempo el arriba firmante sigue con esta ardua y hermosa labor.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un gran problema

Llevo tiempo pensando en lo mismo. Mi forma de pensar es un tanto caótica, salto de nivel en nivel y en ocasiones mi mente destella luz y avanza repentinamente en el pensamiento. Cuando eso ocurre es bastante difícil seguirme, pero soy así, que se le va a hacer.
Al grano, todo empezó hace unas semanas cuando me llegó un correo de un gran amigo al que le tengo mucho aprecio y al que hace tiempo que no veo por culpa de los estudios de ambos. El caso es que me deseaba Feliz Navidad y me contaba que le iba bien, un poco de su familia, etc. Pero lo que me gustó menos fue el tono final. Esperaba seguir en contacto conmigo y no perder la amistad granjeada durante estos últimos años. Ni se me había pasado por la cabeza dejar de considerarlo como amigo, como un buen amigo, incluso un hermano. Creo que él siente lo mismo por nuestra relación de amistad. Y que en cierta medida ese párrafo venía a decir lo que ambos pensamos.
No obstante esto me dejo con el hilo del razonamiento, como solo debía seguirlo reflexioné sobre ello. El gran problema no es que llevamos mucho tiempo sin vernos, sin estar juntos una tarde o ver una película. El gran problema es que tampoco conversamos, cosa que solucionamos no hace mucho, y eso provocaba una sensación de distanciamiento. Cuando hablamos siempre estamos en el mismo nivel, es por eso que somos capaces de dar vueltas a una plaza castellana helándonos de frío sin que eso nos importe mucho, no nos sentimos violentos cuando pensamos ligeramente distinto, y hasta nos dejamos influenciar el uno del otro. Conversando ambos aprendemos y hacemos eso tan bien que la distancia no afecta a nuestra amistad, al contrario la refuerza. Nos enriquecemos y nos conocemos más, tanto a uno mismo como al otro.
Pero no todos tienen la misma dicha, incluso entre las personas que se ven casi a diario. No solo es pasar tiempo con ellos, es hablar, conversar con ellos, las redes sociales nos están permitiendo esto. Hay gente que dice que son frívolas, yo mismo estaba en contra de ellas y apostolaba lo mismo. Ahora no, la frivolidad está en la gente, nunca en el medio, el problema está en no saber conversar. Si hay uno por encima de otro eso se parecerá más a una relación maestro-discípulo que amigos. Si superás esa barrera y conversas bien con el resto, las relaciones mejorarán. Viene muy de la mano con entender que para conocerme a mí debo conocer a los demás.
Quizá esa es la respuesta, que internet no es tan distinto a la vida.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Nosce te ipsum

Nosce te ipsum. Para empezar a comprender dicha frase, debemos saber quien no la dijo. Y ni Heráclito, Pitágoras ni Sócrates son autores de dicha frase. De hecho está figuraba en la pronaos del templo de Apolo en Delfos. En griego se escribiría γνῶθι σεαυτόν, si lo pasamos a grafía romana queda así: gnóthi seautón.
Su significado literal es “Conócete a ti mismo” y así ha llegado a la cultura popular de nuestros días. Pero los griegos, los griegos antiguos, no los de ahora, no habrían puesto una frase literal en tan famoso oráculo. Casi lo podríamos considerar laconismo, algunos no compartirán mi entendimiento por cual a ingenio se refiere. De ahí al casi.

Entendiendo literalmente la frase, esta no pasa más allá del ideal de comprender la conducta humana, su moral, sus sentimientos. Y como la frase de Sócrates “solo sé que no sé nada” se ha visto corrupta por esta primera interpretación.

Podemos pensar que tiene un objetivo menos ambicioso como sería conocer nuestros defectos, talentos, hábitos, el control de la ira o la reacción a determinadas situaciones. Como punto de partida no está mal, pero ¿ese es el espíritu del oráculo de Delfos?

Vayamos más allá, y solo al escribir yo mismo me sepulto, pues la escritura nunca podrá superar al acto socrático por excelencia, la conversación. En última instancia comprenderse es comprender a los demás, comprender a los demás es comprenderse. Muy Ortega y Gasset. Esta es una lección perpetua, más hablando de seres humanos. Se trata de entender el fondo, pues la forma es variable. Hablamos de Platón y Aristóteles. La profundización en nosotros mismos conseguirá el entendimiento, no solo con el resto, sino con el mundo que nos rodea. Podremos decir por un segundo “Te entiendo TAN bien”.

Esto se hace entrando en el juego de decir mucho con pocas palabras, de entender la realidad física como un entramado, una red donde todo está entrelazado, donde nada está reñido porque va por otros niveles.

El avance en esta forma de pensar se sostiene en 3 puntos:

  1. La conversación. Solo una conversación donde todos los interlocutores estén en un mismo nivel intelectual y con las mismas ganas de aprender. (Sócrates)
  2. La aceptación del destino. Lo que te ocurre debes querer que vuelva a suceder una y otra vez. Eterno retorno. (Nieztsche)
  3. No hay meta en este proceso. Es imposible predecir con absoluta precisión los movimientos, pensamientos y sentimientos del resto de seres por mucho que hayamos avanzado en este proceso. Siempre estaremos en la duda de equivocarnos. Usa tu instinto. Cuando creas estar seguro, estarás seguro, cuando creas dudar lo más probable es que sea erróneo nuestra deducción. Por eso hay que ser humildes, somos polvo y en polvo nos convertiremos, todas nuestras acciones, por separado, son nimias. Todas nuestras acciones con sus consecuencias serán de valor, durante un breve período de tiempo, pero de valor.
  4. “Avancé para volver atrás, me atrasé para poder avanzar”

Namarië

martes, 6 de diciembre de 2011

Eclipse

初のミニ虎していただきありがとうございます(Ya podeís disculparme los que sepaís japonés, posiblemente tenga algo mal)

Usando para matarme mi propio veneno
acabe en el infierno.
Tan poco se está tan mal,                                         
no es como dicen sucio y yermo.
Viene con un verde manto
el dueño y señor, el diablo,
con su aspecto violento,
me miró y con sus brazos me rodeo.
Un segundo estaba en el suelo
implorando como un súbdito perdón.
Había conocido el dolor y el miedo
viendo lo que hay en mi interior
y la oscuridad y frío en mi exterior.
Me dejo ir hacia delante, pasados dos círculos
las penas siguen la ley de contrapaso
y tal vez...
No me vencerá el orgullo,
pero fui yo el que lo arrebaté,
arranqué el dolor de la cara de Dante,
fundí todas mis monedas
para fraguarte un cutre colgante,
si tiro las desgastadas banderas
y dejo rodar lágrimas por mi cabeza
dormirán caliente, será mejor,
dejar de suplicar y la rabia esconder.
Cada día que me enfrentó al dolor
es una lucha por apagar el Sol.
El amor se diluyó con el placer
al que tenía que guarnecer,
¿dónde está el guardián glorioso?
El orgullo, la furia y el rencor
están compactos en mi interior.
Parece que todo el mundo es superior,
sobreviven antes a sus problemas
o será que tú te recreas
ten valor a mirar mis ojos
si quieres, ¡oh, la claridad!
y tal vez...
Si sacas la cabeza del barrizal,
alza sin miedo al sol la vista,
no temas no pasará nada,
estará presidiendo la oscuridad
y tal vez...
un eclipse verás.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un buen fondo

Esta es la última práctica de Comunicación Escrita, mi perfil está escrito y trabajado por Eduardo Cia. ¿Qué les parece, me define bien? Comentad. Es la primera vez que subo algo que no es mío aquí. Opinad. ¿Me recuerdan en lo escrito? Les dejo el trabajo, a mí me gusta. Sí, son 1000 palabras. :D

“Si puedes vivirlo con alguien, no lo vivas solo”. Este es el lema de Eduardo Bodegas García, un joven entusiasta del cine y de la televisión que cree que tiene mucho que aprender del mundo.

Eduardo es un joven universitario de estatura media, complexión fuerte y piel blanca.

Sus ojos por las mañanas, como los de cualquiera, están marcados por las ojeras, pero son inconfundibles porque debido a su pequeño tamaño, podrían pasar por los de un oriental.

El pelo es de un negro brillante, y su sonrisa, blanca como la nieve.

Lo único que cambiaría de su físico sería su voz. Dice que tiene una voz muy grave, y si pudiese tener cualquiera, sin dudarlo, elegiría la de Louis Armstrong. Además piensa que tiene las piernas tan delgadas como las de una niña pequeña.

Es un tipo un tanto desaliñado a simple vista: muestra siempre una barba incipiente que muy de vez en cuando rasura. En su ropa siempre prima el negro o el blanco, no lleva colores vivos o alegres: por eso parece una persona un tanto apagada. Suele llevar unas zapatillas carcomidas por el paso del tiempo, y sus pantalones favoritos son unos vaqueros anchos que, a juzgar por su desgaste, los tiene desde hace mucho. También le gusta vestir una camisa blanca ancha u otra de Tintín. Su vestimenta contrasta radicalmente con su forma de ser.



Eduardo Bodegas es una persona culta, audaz, viva y muy inteligente.

Cuando lo conoces, te das cuenta de que hay algo más detrás de esa fachada desaliñada. En su interior se encuentra una persona impresionante. No le da miedo decir lo que piensa, pero siempre desde el respeto.

Es el mayor de cuatro hermanos y esa responsabilidad le ha marcado mucho. Tiene dos hermanos de catorce y ocho años, y una hermana de diez. Siempre intenta ayudarles en la medida de lo posible en el estudio; y se siente más unido a su hermano de catorce, sobre todo porque tienen muchas aficiones en común, como la música. Ambos tocan la guitarra.

A Eduardo le fascina el mundo de la televisión y según él “La televisión es un buen medio para divertir y entretener. Abstrae de los problemas. Pero debe ser un referente de información y un punto crítico con la sociedad”. Al preguntarle sobre sus gustos en este medio, dice que le apasionan   las series con un buen guión y que hablen de problemas reales, e la gente de la calle. Por ello, su serie favorita es “Perdidos”, ya que trata problemas filosóficos, referencias culturales, y, además, es imposible no sentirse identificado con alguno de sus personajes, porque la variedad de estos en la serie, es enorme. También le gusta mucho la serie “Dexter” porque muestra al ser humano que hay dentro del monstruo.

En definitiva, los temas que motivan a Eduardo para ver una serie de televisión son los temas corrientes, que se van un día cualquiera en la calle; no temas imposibles como amores, asesinatos o persecuciones policiales.

Pero si le diesen a elegir entre televisión o cine, se quedaría con el cine porque la primera fastidia cualquier serie buena.

Sus referentes van desde Woody Allen, hasta Clint Eastwood, pasando por Polansky o por los hermanos Coen. Pero su película favorita no es de ninguno de ellos. “Los siete samuráis” apasiona a Eduardo porque lanzó a la fama a un jovencísimo Akira Kurosawa  y tuvo tanto éxito que los directores de todas las épocas han hablado de ella y han hecho muchas versiones de esta película. La más conocida, “Los siete magníficos”.



Su vocación de comunicador le viene desde pequeño y nunca se ha planteado dedicarse a otra cosa. Se siente afortunado por estudiar lo que quiere y porque reconoce que su situación es envidiable al encontrarse en un status mejor que cuatro mil millones de personas del mundo. Pero además de esta injusticia, Eduardo piensa que hay otra que le toca mucho más de cerca. Él tiene claro que lo que tiene ahora se lo ha ganado y nadie le ha dado nada. Mucha gente de su alrededor piensa que esto no es así, es decir que a Eduardo le han dado muchísimo, probablemente sin merecerlo, y se quejan por ello. Pero la realidad es que lo que tiene se lo merece. Odia a la gente que se cree superior a los demás, que mira por encima del hombro. Tampoco puede con la hipocresía, los celos o la ignorancia.



Este joven se considera una persona feliz. Eduardo no piensa en el dolor constante, porque según él, si todo el día piensas en el dolor, no vives. Lo mejor es afrontar el dolor.

Eduardo espera que el mundo, con su presencia, sea algo más justo, por ello quiere dedicarse a la comunicación. Él sigue el lema “Un ciudadano, un voto”; y cree que esto en la realidad no existe, solo es un ideal pero que se puede alcanzar.

En un futuro, le gustaría dedicarse a contar historias. Para él, lo importante es contar la verdad y comer; por eso le da igual donde acabe si es en el mundo de la comunicación. Es una persona que ha demostrado que sabe lo que quiere, que se esforzará por conseguirlo (ya lo hace) y no parará hasta llegar a su meta. Es perseverante, pero él se considera un tanto caótico en todos los ámbitos de su vida.



A Eduardo, como ya se ha comentado antes, le encanta tocar la guitarra. Es su instrumento favorito, aunque también toca otros instrumentos como la armónica; y si le apuras, el piano. Además, Eduardo si pudiera comprar cualquier cosa, se compraría un par de cuerdas para su guitarra. No es para nada materialista.

En definitiva, es una persona divertida, amena y que se preocupa por temas que realmente merecen la pena; no se queda en lo superficial de las cosas y eso le honra.