Escucha a las piedras, incluso ellas tienen su grano de sabiduría. ¿Cuánta sabiduría tienes tú en cambio? Es un bien bastante escaso en los humanos, la única certeza que tienen es que van a morir.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Nosce te ipsum

Nosce te ipsum. Para empezar a comprender dicha frase, debemos saber quien no la dijo. Y ni Heráclito, Pitágoras ni Sócrates son autores de dicha frase. De hecho está figuraba en la pronaos del templo de Apolo en Delfos. En griego se escribiría γνῶθι σεαυτόν, si lo pasamos a grafía romana queda así: gnóthi seautón.
Su significado literal es “Conócete a ti mismo” y así ha llegado a la cultura popular de nuestros días. Pero los griegos, los griegos antiguos, no los de ahora, no habrían puesto una frase literal en tan famoso oráculo. Casi lo podríamos considerar laconismo, algunos no compartirán mi entendimiento por cual a ingenio se refiere. De ahí al casi.

Entendiendo literalmente la frase, esta no pasa más allá del ideal de comprender la conducta humana, su moral, sus sentimientos. Y como la frase de Sócrates “solo sé que no sé nada” se ha visto corrupta por esta primera interpretación.

Podemos pensar que tiene un objetivo menos ambicioso como sería conocer nuestros defectos, talentos, hábitos, el control de la ira o la reacción a determinadas situaciones. Como punto de partida no está mal, pero ¿ese es el espíritu del oráculo de Delfos?

Vayamos más allá, y solo al escribir yo mismo me sepulto, pues la escritura nunca podrá superar al acto socrático por excelencia, la conversación. En última instancia comprenderse es comprender a los demás, comprender a los demás es comprenderse. Muy Ortega y Gasset. Esta es una lección perpetua, más hablando de seres humanos. Se trata de entender el fondo, pues la forma es variable. Hablamos de Platón y Aristóteles. La profundización en nosotros mismos conseguirá el entendimiento, no solo con el resto, sino con el mundo que nos rodea. Podremos decir por un segundo “Te entiendo TAN bien”.

Esto se hace entrando en el juego de decir mucho con pocas palabras, de entender la realidad física como un entramado, una red donde todo está entrelazado, donde nada está reñido porque va por otros niveles.

El avance en esta forma de pensar se sostiene en 3 puntos:

  1. La conversación. Solo una conversación donde todos los interlocutores estén en un mismo nivel intelectual y con las mismas ganas de aprender. (Sócrates)
  2. La aceptación del destino. Lo que te ocurre debes querer que vuelva a suceder una y otra vez. Eterno retorno. (Nieztsche)
  3. No hay meta en este proceso. Es imposible predecir con absoluta precisión los movimientos, pensamientos y sentimientos del resto de seres por mucho que hayamos avanzado en este proceso. Siempre estaremos en la duda de equivocarnos. Usa tu instinto. Cuando creas estar seguro, estarás seguro, cuando creas dudar lo más probable es que sea erróneo nuestra deducción. Por eso hay que ser humildes, somos polvo y en polvo nos convertiremos, todas nuestras acciones, por separado, son nimias. Todas nuestras acciones con sus consecuencias serán de valor, durante un breve período de tiempo, pero de valor.
  4. “Avancé para volver atrás, me atrasé para poder avanzar”

Namarië

martes, 6 de diciembre de 2011

Eclipse

初のミニ虎していただきありがとうございます(Ya podeís disculparme los que sepaís japonés, posiblemente tenga algo mal)

Usando para matarme mi propio veneno
acabe en el infierno.
Tan poco se está tan mal,                                         
no es como dicen sucio y yermo.
Viene con un verde manto
el dueño y señor, el diablo,
con su aspecto violento,
me miró y con sus brazos me rodeo.
Un segundo estaba en el suelo
implorando como un súbdito perdón.
Había conocido el dolor y el miedo
viendo lo que hay en mi interior
y la oscuridad y frío en mi exterior.
Me dejo ir hacia delante, pasados dos círculos
las penas siguen la ley de contrapaso
y tal vez...
No me vencerá el orgullo,
pero fui yo el que lo arrebaté,
arranqué el dolor de la cara de Dante,
fundí todas mis monedas
para fraguarte un cutre colgante,
si tiro las desgastadas banderas
y dejo rodar lágrimas por mi cabeza
dormirán caliente, será mejor,
dejar de suplicar y la rabia esconder.
Cada día que me enfrentó al dolor
es una lucha por apagar el Sol.
El amor se diluyó con el placer
al que tenía que guarnecer,
¿dónde está el guardián glorioso?
El orgullo, la furia y el rencor
están compactos en mi interior.
Parece que todo el mundo es superior,
sobreviven antes a sus problemas
o será que tú te recreas
ten valor a mirar mis ojos
si quieres, ¡oh, la claridad!
y tal vez...
Si sacas la cabeza del barrizal,
alza sin miedo al sol la vista,
no temas no pasará nada,
estará presidiendo la oscuridad
y tal vez...
un eclipse verás.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un buen fondo

Esta es la última práctica de Comunicación Escrita, mi perfil está escrito y trabajado por Eduardo Cia. ¿Qué les parece, me define bien? Comentad. Es la primera vez que subo algo que no es mío aquí. Opinad. ¿Me recuerdan en lo escrito? Les dejo el trabajo, a mí me gusta. Sí, son 1000 palabras. :D

“Si puedes vivirlo con alguien, no lo vivas solo”. Este es el lema de Eduardo Bodegas García, un joven entusiasta del cine y de la televisión que cree que tiene mucho que aprender del mundo.

Eduardo es un joven universitario de estatura media, complexión fuerte y piel blanca.

Sus ojos por las mañanas, como los de cualquiera, están marcados por las ojeras, pero son inconfundibles porque debido a su pequeño tamaño, podrían pasar por los de un oriental.

El pelo es de un negro brillante, y su sonrisa, blanca como la nieve.

Lo único que cambiaría de su físico sería su voz. Dice que tiene una voz muy grave, y si pudiese tener cualquiera, sin dudarlo, elegiría la de Louis Armstrong. Además piensa que tiene las piernas tan delgadas como las de una niña pequeña.

Es un tipo un tanto desaliñado a simple vista: muestra siempre una barba incipiente que muy de vez en cuando rasura. En su ropa siempre prima el negro o el blanco, no lleva colores vivos o alegres: por eso parece una persona un tanto apagada. Suele llevar unas zapatillas carcomidas por el paso del tiempo, y sus pantalones favoritos son unos vaqueros anchos que, a juzgar por su desgaste, los tiene desde hace mucho. También le gusta vestir una camisa blanca ancha u otra de Tintín. Su vestimenta contrasta radicalmente con su forma de ser.



Eduardo Bodegas es una persona culta, audaz, viva y muy inteligente.

Cuando lo conoces, te das cuenta de que hay algo más detrás de esa fachada desaliñada. En su interior se encuentra una persona impresionante. No le da miedo decir lo que piensa, pero siempre desde el respeto.

Es el mayor de cuatro hermanos y esa responsabilidad le ha marcado mucho. Tiene dos hermanos de catorce y ocho años, y una hermana de diez. Siempre intenta ayudarles en la medida de lo posible en el estudio; y se siente más unido a su hermano de catorce, sobre todo porque tienen muchas aficiones en común, como la música. Ambos tocan la guitarra.

A Eduardo le fascina el mundo de la televisión y según él “La televisión es un buen medio para divertir y entretener. Abstrae de los problemas. Pero debe ser un referente de información y un punto crítico con la sociedad”. Al preguntarle sobre sus gustos en este medio, dice que le apasionan   las series con un buen guión y que hablen de problemas reales, e la gente de la calle. Por ello, su serie favorita es “Perdidos”, ya que trata problemas filosóficos, referencias culturales, y, además, es imposible no sentirse identificado con alguno de sus personajes, porque la variedad de estos en la serie, es enorme. También le gusta mucho la serie “Dexter” porque muestra al ser humano que hay dentro del monstruo.

En definitiva, los temas que motivan a Eduardo para ver una serie de televisión son los temas corrientes, que se van un día cualquiera en la calle; no temas imposibles como amores, asesinatos o persecuciones policiales.

Pero si le diesen a elegir entre televisión o cine, se quedaría con el cine porque la primera fastidia cualquier serie buena.

Sus referentes van desde Woody Allen, hasta Clint Eastwood, pasando por Polansky o por los hermanos Coen. Pero su película favorita no es de ninguno de ellos. “Los siete samuráis” apasiona a Eduardo porque lanzó a la fama a un jovencísimo Akira Kurosawa  y tuvo tanto éxito que los directores de todas las épocas han hablado de ella y han hecho muchas versiones de esta película. La más conocida, “Los siete magníficos”.



Su vocación de comunicador le viene desde pequeño y nunca se ha planteado dedicarse a otra cosa. Se siente afortunado por estudiar lo que quiere y porque reconoce que su situación es envidiable al encontrarse en un status mejor que cuatro mil millones de personas del mundo. Pero además de esta injusticia, Eduardo piensa que hay otra que le toca mucho más de cerca. Él tiene claro que lo que tiene ahora se lo ha ganado y nadie le ha dado nada. Mucha gente de su alrededor piensa que esto no es así, es decir que a Eduardo le han dado muchísimo, probablemente sin merecerlo, y se quejan por ello. Pero la realidad es que lo que tiene se lo merece. Odia a la gente que se cree superior a los demás, que mira por encima del hombro. Tampoco puede con la hipocresía, los celos o la ignorancia.



Este joven se considera una persona feliz. Eduardo no piensa en el dolor constante, porque según él, si todo el día piensas en el dolor, no vives. Lo mejor es afrontar el dolor.

Eduardo espera que el mundo, con su presencia, sea algo más justo, por ello quiere dedicarse a la comunicación. Él sigue el lema “Un ciudadano, un voto”; y cree que esto en la realidad no existe, solo es un ideal pero que se puede alcanzar.

En un futuro, le gustaría dedicarse a contar historias. Para él, lo importante es contar la verdad y comer; por eso le da igual donde acabe si es en el mundo de la comunicación. Es una persona que ha demostrado que sabe lo que quiere, que se esforzará por conseguirlo (ya lo hace) y no parará hasta llegar a su meta. Es perseverante, pero él se considera un tanto caótico en todos los ámbitos de su vida.



A Eduardo, como ya se ha comentado antes, le encanta tocar la guitarra. Es su instrumento favorito, aunque también toca otros instrumentos como la armónica; y si le apuras, el piano. Además, Eduardo si pudiera comprar cualquier cosa, se compraría un par de cuerdas para su guitarra. No es para nada materialista.

En definitiva, es una persona divertida, amena y que se preocupa por temas que realmente merecen la pena; no se queda en lo superficial de las cosas y eso le honra.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Democracia, ¿qué democracia?

Me doy un baño de democracia y soy diferente,
me gustas porque estás como ausente,
pero un día cada cuatro años
te sueltas la melena y te olvidas de ser decente,
te abres de urnas y decido un par de escaños.

Vas de justa, libre y conciliadora,
de dar oportunidades a todas las personas
y junto con la justicia, tu hermana,
que debió disgustar a papá y salir lesbiana
ves los sábados en el sofá La Noria.

Tú, que votos seleccionas,
no es lo mismo ser puta en Barcelona,
que ser votante en la fantasmal Soria,
por no mencionar el adjetivo tenue
que practican hoy los seres libres de Teruel.

Entre pipistas y soeces,
nacionalistas y otros indignados,
desunidos y otras memeces,
no es difícil saber que te están timando.

Mejor seguimos con la cuestión electoral,
pues si nos metemos en otro cenagal
como es el de la cuestión sexual,
ni IU sabe de que hablar.

Peor resultaría meterse con las drogas,
no tendríamos suficientes balsas
para meter a tanto pirata,
volvamos a hablar de otra nimia cosa.

Esos jóvenes postmodernos, ¡que cruz!
si tuviese que seguir su luz,
me quedaría no solo destellado
sino que además desdentado,
me pegaría de bruces
con el primer abedul.

No contento con destrozarme el poema,
ni con que los medios le laman el culo,
sigue esclavizando el sistema,
me da miedo el que no haya otro Murrow.

Zapatero no es Godoy,
ni aquel invierno, ni de coña, el de hoy.
Cambiaremos a la derecha,
porque estamos cansados de tanta izquierda
y aunque el mundo sea redondo
nadie ha divisado el centro.

Ya me veo cuatro años de burlas,
así que mañana haré un requiebro
y tiraré mis deberes y derechos
a un recipiente de plástico transparente,
al que nuestros queridos representantes
tan honestos nombran: las urnas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Perdiste tu tiempo

Veo mis redes sociales, lo que pongo, lo que ponen mis amigos. Me dan ganas de acabar con todo. De decir "hasta aquí hemos llegado" o "es hora de vender cara la piel". Las redes sociales son más que un espejo, son un retrato, un retrato sin bandera pero con un pasado, un lienzo donde aparece nuestro Dorian Gray. Y lo puede ver todo el mundo. Lo puedes ver tú, y no sentir nada. Somos peor que la propia historia.
He llegado a ese punto porque iba a lo mío. Estaba escribiendo sobre el amor, el tiempo, la soledad y todo ese puñado de fértiles temas. Y veo lo que veo, o lo que no debería ver. Pero está ahí, a la vista de cualquier memo con un ratón. Comentario nada claro, que alienta si se ve de un punto de vista y destroza sentimientos desde otro ángulo. Hermoso donde los haya, y destructor si se sabe lo que yo sé. Sé mucho y me callo más dijo un día alguien. Pero también dice que sabe bien poco. En está ocasión da igual saber o no saber. No es coincidencia que varios de mis personajes mencionen la siguiente frase: "Los sentimientos son un arma de doble filo."
¿Qué pasa? ¿Escondes mucho? Pues puedes perder más. La muerte es perder el tiempo. Si tienes algo que decir dilo. Si algo quema tu interior no esperes a que se convierta en cenizas. Las cenizas son fuegos mal apagados. Y nunca pongas lo que pones ahí a la vista. No digas que tienes miedo a que te hagan daño y luego pongas tu corazón en tu muro/tablón.
Él que dice "Es hora de revindicar la cobardía" se equivoca. No hay lugar poco romántico si las palabras son adecuadas. El papel es vuestro. La escena es vuestra. Y el tiempo pasa. Tic, tac, tic, tac. ¿Tenéis miedo al rechazo? Decidme quién no lo tiene. Yo en las puertas de Tannhäuser, también he tenido miedo. También he tenido miedo en los abruptos acantilados de la ciudad de Cristal. Y cuando te di la oportunidad también tuve miedo. Pero el valiente es aquel que supera el miedo. La gravedad se hizo para levantarse envuelto de sangre y seguir avanzando.
Y si te callas lo que piensas, sientes o padeces y no estás de acuerdo con lo dicho aquí te respeto. Pero el tiempo es limitado y tú frágil, y lo escrito perdura. Siempre. Lo que dices y escuchas afecta a tus decisiones y tus decisiones tienen consecuencias a menudo imprevisibles. No es cuestión de no decir y hacer nada para no afectar nada. ¿Véis lo que nos ocurre por maquinar para controlar nuetros pequeños mundos? ¿Véis lo que ocurre por mentiros y mentirnos?
Pues llegará el día en el que vendré a separar vuestros cuerpos finitos del tiempo ilimitado. Mi espada de fuego resplandecerá y ante las súplicas de prorrogación responderé así: "Perdiste tu tiempo."