Erasé, hace tiempo, una vez
un equipo que todo lo ganaba,
cuyo dios vestía de azulgrana
y les llamaban culés.
De calvos solo hablaban,
un tal Pablo del Mirandés
que llegó a semifinales
de la copa de un tal rey.
Vinieron sin ganas
porque hacía rasca.
"8 en la ida", sin miedo,
"que si llego bien", sin respeto.
Olvidando que los irreductibles navarros
ya el culo a Carlomagno pelaron.
A las ocho hacía algo de frío,
arbitraban pingüinos.
11 hombres semidios
pisaron el infierno rojillo.
Con mantitas en el banquillo,
guantes, risas y cachondeillo.
Vuestro hijo prodigio
fue peor que el nuestro pródigo.
Vivan nuestro Puñal y Nino,
el serbio con figura de Alatriste
y la afición que nunca se rinde.
Rompiendo el guión establecido
el lobo tiene más pelo
y no somos los corderitos.
Ni el frío, ni el arbitro,
ni Mesías descompuesto y frito.
Que si se va media Liga,
supongo que se irá con la autocrítica.
Aprended a sufrir y a perder.
Esto no es Anduva.
¡Recordad donde vive Osasuna!
